domingo, 1 de febrero de 2009

Piedra

Ascendíamos por el sendero sobre la tierra húmeda y la madera carcomida por la lluvia eterna y suave. La niebla rodeaba la torre extraña de firme piedra y musgo sobre el corazón que no latía pero moraba hasta sus confines en el bosque infnito y sereno. Nada existe excepto el cielo, musgo, piedra y viento. Pero la piedra estéril no entiende as palabras qe el viento dicta y lleva hasta el horizonte inacabado., ni sonó aquí nunca música alguna más que la luna en el cielo. Ni banderas, ni pasos, solo agua cayendo, demasiado lejos.

Después, quizás me espere el neón y la luz fluorescente, el arrepentido mar tras los cascotes de ladrillo y hormigón, barcazas despanzurradas como viejos dragones oxidados que alguna vez condujeron a otras islas y ahora yacen sobre la playa.

Que nada se detenga. Seguid trabajando.

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