lunes, 5 de enero de 2009

¿Vivir en el engaño?

Podría decir que lo sospechaba, pero aún así, la revelación fue como un mazazo para él. También podría decirse que ahora la vida adquiría cierto sentido, pero quizás esto no fuera lo más adecuado para describir la situación. Sin embargo, mientras seguía inquiriendo con la mirada a aquel hombre de aspecto chusco que ahora se descubría con su nueva identidad, creía poder interpretar ciertos pasajes confusos de su vida desde una nueva óptica. La verdad es amarga, bien lo dijo el profesor Lovejoy (el que ahora se había revelado como el profesor Lovejoy). Consciente de la situación, tras acabar convenciéndose de lo que le decía el profesor debía ser cierto, se echó una mano a la cara mientras miraba apocadamente al suelo. Ahora lo entendía todo, sí, la solicitud de los maestros en la escuela, la facilidad para pasar la selectividad, la universidad... "Tu vida entera ha sido un experimento" le dijo el profesor Lovejoy, maldito estafador. Él lo había conocido como Enrique, su maestro durante toda la primaria, y luego coordinador del grupo de jóvenes de la parroquia del barrio. "Todo el mundo a tu alrededor sabía la verdad, fueron prevenidos para darte un trato especial. Has vivido entre algodones" ¿Cómo era posible, se preguntaba mientras entretenía la mirada en las estanterías cargadas de librotes del despacho? ¿Qué mente puede ser tan retorcida? La terrible verdad. Pudiera no ser tan terrible. Hay gente para todo. "Hemos demostrado que no puedes sentirte limitado por algo que no sabes. Te has ayudado a ti mismo. Puedes pensar que todo lo que tienes ha sido un regalo: tus estudios, tus titulaciones, tu nuevo trabajo..." Pudiera o no ser verdad, lo cierto es que, en ese justo instante, estuvo convencido de que no deberían haberle dicho que él era lo que era, solo para añadir a eso lo de ser un pobre desgraciado. Coeficientes, estudios y otras pruebas le hundían en la miseria, pero no por lo que demostraban, si no por lo que le obligaban a ser. No debían haberle dicho que él era, simplemente, tonto.

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