Agazapado por la yedra que cubría el viejo muro de piedra enmohecida que separaba la judería del resto de la ciudad, Jonás vió caminar a Sara acompañada por una hermana menor y un paje negro y alto. Sonaban las campanas de la iglesia de san Miguel llamando a misa. Una extraña luz violeta cubrió el cielo al paso de la muchacha bajo el portalón antiguo.
Jonás quiso saber y no supo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario